domingo 1 de agosto de 2010

Entre los valles de Leitzaran y Basaburua

Añado una entrada después de mucho tiempo. La semana pasada realicé una ruta en bicicleta que tenía ganas de realizar desde hace tiempo. Rodando siempre entre la frontera de Gipuzkoa y Navarra, descubrí unas carreteras muy poco transitadas por el tráfico. Un paraiso para el cicloturista con continuos repechos y descansos jalonados por pueblos que te remontan a unos años atrás, pero que su gente te hace reconciliarte con el mundo más urbano y egoista.

El perfil:

Saliendo de casa, ya se empieza a subir... (hasta el kilómetro 35 podría ser parte del recorrido de la etapa del Tour si finalmente sale de Tolosa en 2014).

Poco a poco llego a Berastegi. Último pueblo gipuzkoano en la frontera con Navarra.

Esta pequeña ermita en un repecho que se agarra nada más salir del pueblo.

Y poco a poco llego a Arteleku. Yo le llamo San Antón (antes lo veía así). No es que el puerto en sí sea duro, pero el terreno desde Berrobi que empiezas a subir se hace pestoso y se agarra.

Empiezo a subir el puerto de Ezkurra (también llamado Usotegieta o Basakabi) y veo los primeros molinos de viento a lo alto.

Y a falta de cartel en la cima, pues pongo una foto del abandonado hotel Basakabi.

Este monte que se ve al fondo lo veo desde mi trabajo, sobre todo cuando está nevado.

Hasta que llego al pequeño y bonito pueblo de Ezkurra.

A mí al menos, me parece bonito.

Tirando hacia Santesteban, tomo el cruce hacia Saldías. Una subida de 2,5 kilómetros muy exigente en cuanto a rampas. Menos mal que hay algún descansillo. Una trampa en toda regla.

Otro ejemplo de una rampa al final de la subida.

Al fondo, creo, los Pirineos Atlánticos.

Hasta que llego al pueblo. Tengo que bajar a cuarenta... jejeje

Otro pueblo precioso... precioso. Perdido y en calma total.

La dueña del hostal-bar en este caserón, una señora de unos 40 años, encantadora.

Lo dejo atrás. ¿No es realmente precioso?

A partir de ahora, entro en un profundo bosque.

Denso, muy espeso y sin tráfico.

La carretera serpentea. El desnivel disminuye. Es un placer rodar por aquí.

Hasta que llegas al pueblo de Orokieta.

En estas carreteras te da la sensación de estar en medio de la naturaleza más salvaje. La tranquilidad y la ausencia de tráfico se agradece enormemente.

Y en Beruete, tomo la carretera de la izquierda...

... de camino a Lekunberri. ¡A seguir subiendo!

... mientras el pequeño pueblo, que parece que lo han plantado, va haciéndose cada vez más minúsculo.

Tras una rampa corta pero durísima, llega un pronunciado descenso que me lleva hasta Aldatz. Otro pueblo con encanto.

Y para rematar, el viento en contra.

El pueblo, con esos caseríos enormes, pasa por el medio... en una carretera que me recuerda al paso por el pueblo en el puerto del Morredero.

Enorme este caserío.

Y la iglesia, no en una buena toma.

A partir de ahí, bajo a Lekunberri, corono Azpiroz por su vertiente light y me dejo caer hasta casa. Ha sido una ruta más dura de lo que pensaba.

1 comentarios:

Vandenbroucke dijo...

Hola, te dejo mi blog.
http://www.ladurezadelciclismo.blogspot.com/
Un saludo.